22 septiembre, 2017

Bizcocho de calabaza, avena y espelta integral con almendras - Bienvenido otoño

¡Otoño! Pocas palabras me reconfortan tanto solo con leerlas, en el idioma que sea - Herbst es bonito, no me digáis que no-. Bueno, vale, realmente el otoño no entra oficialmente en España hasta las 22.00 de hoy día 22 de septiembre, pero yo tengo la barrera psicológica fijada en el día 21. Y el otro día me entró un antojazo enorme de recetas otoñales, así que saqué una porción de puré de calabaza del congelador, busqué un poco de inspiración al tuntún, y encendí el horno. Un nuevo bizcocho de calabaza para sumar a la colección, esta vez con avena, espelta integral y unas almendras.

Oat spelt pumpkin bread

Estoy un poco molesta porque nuestro nuevo hogar sigue con cosas pendientes de rematar. Ya no hablo de lo típico -cuadros por colgar, algún mueble o accesorio que comprar, armarios que organizar...-, es que los obreros fueron unos chapuceros y seguimos encontrando meteduras de pata que nos dejaron de regalo de despedida. Iba a utilizar otra expresión pero prefiero no ser muy desagradable.

A veces te toca la negra en estas cosas, no queda más que tener paciencia y ser firme reclamando a lo que tienes derecho. Pero uf, es que ha sido una detrás de otra, y encima molestando a los vecinos de abajo. La pesadilla de la ducha que perdía agua ya pasó, pero ahora tenemos mal puesta la caldera porque fueron unos inútiles colocándola. Está tan "bien" encajada en su hueco, que no se puede sacar la carcasa para conectar el termostato ni hacer revisión ¬¬. Eso es la última gota que ha colmado el vaso de otras chapucillas, pero quiero ser positiva y cruzar los dedos para que en octubre ya tengamos todo finiquitado.

Oat spelt pumpkin bread

En otro orden de cosas, nuestro gatito Lito ya es todo un señor gato -precioso, por cierto-, y le tocó pasar por las manos del veterinario esta semana. Castración y chip, es lo que toca, aunque me dio penica cuando empezó a atontarse con el primer calmante. Claro que cuando volvió a casa, medio drogado y algo molesto por la jugarreta que le hicimos, ya no me dio tanta lástima. Menuda nochecita nos dio el muy cabrito :P. Ahora está a mi lado durmiendo como un angelito, parece que se le ha pasado el disgusto :).

Oat spelt pumpkin bread

Volviendo a la cocina, este bizcocho es todo lo que mi antojo quería. Tierno y jugoso, de miga rústica con esa textura de las harinas integrales pero sin ser mazacote, lleno de especias y un toque tostado-acaramelado gracias al endulzante, que esta vez ha sido Golden Syrup. En su lugar podéis usar miel de caña -melaza, muy recomendable-, sirope de arce o cualquier miel que os guste. Las almendras las puse por encima para darle el toque crujiente, y así el elfo no se queja tanto; ya sabéis que odia los tropezones en las masas, salvo que sea chocolate.

Oat spelt pumpkin bread

Receta de bizcocho de calabaza, avena y espelta integral con almendras
Inspiración: mis bizcochos favoritos otoñales
Ingredientes para un molde de unos 20-22 cm de largo

- 60 g de copos de avena
- 110 g de harina de espelta integral
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de canela molida
- 3/4 cucharadita de jengibre molido
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de allspice (pimienta de Jamaica) o de clavo molido
- 210 g de puré de calabaza asada y bien escurrida
- 55 ml de aceite neutro (girasol va bien)
- 120 ml de Golden Syrup, melaza o miel (usar 150 si lo preferimos más dulce)
- 2 huevos L

- almendras crudas peladas (laminadas, en bastones o cubitos)
- azúcar moreno mezclado con canela

Precalentar el horno a 175ºC y forrar o engrasar un molde de tipo plumcake. Podemos usar uno más pequeño o más grande, simplemente el bizcocho saldrán más gordito o más finito, variando el tiempo de horneado.

Triturar en una picadora o molinillo los copos de avena hasta dejarlos en una textura algo más gruesa que la harina integral. No es un paso imprescindible, pero sí recomendable. Mezclar en un recipiente mediano con la harina de espelta integral, la sal, el bicarbonato, la levadura y las especias.

Aparte batir con unas varillas el puré de calabaza con el aeite, el endulzante elegido y los huevos. Incorporar a los secos y mezclar con movimientos suaves hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde, añadir almendras al gusto y espolvorear un poco de azúcar moreno con canela (opcional), o solo con canela.

Hornear durante unos 50-55 minutos o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga prácticamente limpio. Empezar a vigilar a los 45 minutos, por si acaso. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Oat spelt pumpkin bread

Tengo que reconocer una pega del cambio de estación; en pleno calorazo veraniego me había acostumbrado a salir a correr al alba, bien temprano, ¡pero ya no hay nada de luz hasta pasadas las 7.30! Me da un poco de cosica salir yo sola en plena oscuridad, sobre todo porque hay zonas en mi circuito muy mal iluminadas y alejadas de zonas de viviendas. Bueno, cuando cambien la hora tendremos otro drama montado pero es lo que toca.

¡Buen fin de semana otoñal!
09 septiembre, 2017

El mejor bizcocho de chocolate para tartas - Celebrando un 90 cumpleaños

Pensadlo bien por un momento. ¡90 años! ¿Os imagináis cumpliendo casi un siglo de edad? Es cierto que el tiempo vuela pero... Son muchos años. Muchas décadas. Muchos recuerdos. Quién pueda llegar a cumplirlos, y sobre todo, hacerlo con ilusión, con relativa buena salud, y especialmente con la cabeza en su sitio. Y rodeado de familia y amigos que te quieren, claro :). ¡Y con tarta! Eso que no falte, y, en mi humilde opinión, el chocolate es imprescindible.

 Chocolate buttermilk cake

Me enteré un poco tarde de que la abuela del elfo cumplía 90 años el viernes, y no pude planificar nada muy especial. Mi suegra había montado una pequeña-gran fiesta en la residencia, invitando a muchos familiares, amigos, con puertas abiertas para que todos los inquilinos/trabajadores/visitantes del centro pudieran unirse. Al final quedó un cumpleaños más que apañado, en un patio interior muy bonito, con merendola salada y dulce, y actuación en directo musical y todo de la mano del grupo de unos amigos. Tocaron grandes éxitos como 'María Isabel' de Los Payos, 'Resistiré' del Dúo Dinámico o 'Mi gran noche', himno de Rapahel. El público, con una media edad de unos 80 años, enloquecía :D.

Chocolate buttermilk cake

Decía que me vino un poco mal porque el jueves llegaron mis padres en su camino de vuelta hacia Murcia. Han estado una semana de vacaciones en Asturias y han dormido en casa para no pegarse la paliza del tirón de regreso, y así se ahorraban hotel. Tuve un montón de lío poniendo la casa a punto, lidiando con problemillas que nos está dando nuestro gato Lito -está en una edad descontrolada, pero el maldito es un amor y una preciosidad- y montando por primera vez la cama nido que no habíamo probado todavía. Pero la visita fue bien, salimos a cenar -en Nitty Gritty, muy recomendable!- y ya el viernes siguieron su camino.

Chocolate buttermilk cake

Mi suegra había encargado mini bollitos y mini pastelitos pensados para la gente más mayor, golosa pero no muy comilona, y con dentaduras delicadas. Así que la tarta era pequeña y optó por una San Marcos, porque el chocolate no gusta a todo el mundo. Peeeero ya digo que un cumpleaños sin chocolate no es lo mismo, así que me ofrecí a llevar aunque fuera un bizcocho.

Chocolate buttermilk cake

Al final me compliqué un poco -soy así de inútil- con una receta que nunca había probado antes, y lo disfracé un pelín para que tuviera apariencia más de tarta. El resultado final fue un éxito y la tarta voló, especialmente entre los peques y la gente más joven: es un bizcocho fantástico, de miga jugosa, muy aromático y tierno, que se corta sin desmoronarse y aguanta genial cualquier relleno o cobertura. Se queda en mi recetario como bizcocho base para futuras tartas y pasteles de chocolate.

Chocolate buttermilk cake

Receta de bizcocho de chocolate para tartas
Inspiración: adaptada de 'Tea with Bea'
Ingredientes para un gran bizcocho de 22-26 cm de diámetro, o 2 discos de unos 18-20 cm

- 225 g de buen chocolate negro de calidad
- 55 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 175 g de mantequilla sin sal
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 225 g de azúcar (si puede ser caster, mejor)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/2 cucharadita de café descafeinado soluble
 - 175 g de harina de repostería
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 240 ml de buttermilk (235 ml de leche + 1 cucharadita de vinagre)

 Precalentar el horno a 170ºC y engrasar o forrar uno o dos moldes redondos desmontables. Yo usé un molde redondo de unos 24 cm de diámetro, forrando la base y engrasando con mantequilla y harina tamizada los laterales.

Mezclar la leche con el vinagre o limón y dejar reposar unos 15 minutos, en caso de no tener buttermilk. Yo he usado leche sin lactosa.

 Derretir la mantequilla y colocar el chocolate troceado, el caco y el café soluble en otro recipiente. Echar la mantequilla y mezclar bien hasta que se derrita todo y se forma una crema homogénea.

Aparte tamizar o mezclar con varillas la harina con el bicarbonato y la sal. En un recipiente más grande, batir el azúcar con los huevos, a mano, sin necesidad de dar demasiado volumen. Añadir la vainilla y la mezcla de chocolate, y batir un poco más.

Incorporar de forma alterna la harina y el buttermilk/leche, echando un tercio cada vez y removiendo con suavidad. Mezclar suavemente pero asegurándonos de que tenemos una masa bien homogéneay sin grumos secos.

Verter en el molde o los moldes y hornear durante unos 50-60 minutos. En la receta original el tiempo máximo que se indica son 45 minutos, pero a esa temperatura baja y con mi molde necesité bastante más tiempo, creo que incluso un poco más de 1 hora. Lo mejor es vigilar y pinchar el centro con un palillo hasta que salga solo con algunas miguitas.

Esperar 10 minutos fuera del horno, pasar un cuchillo por el molde y abrir. Desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar o decorar. Yo corté el bizcocho por la mitad y puse una capa de mermelada de melocotón. Una buena capa de azúcar glasé tamizado para dar contraste, y listo. Tarta de chocolate para muy chocolateros, sin más exquisiteces.

Chocolate buttermilk cake

Qué alegría el fresquete con el que hemos amanecido hoy. ¡10 grados menos a la misma hora esta mañana! Salir a correr con menos de 20ºC es un placer que hacía tiempo que no disfrutaba. Ojalá ya sí, de verdad, esto vaya encaminado hacia el otoño. Tengo muchas ganas de hornear con calabaza y manzanas, sin sentir que estoy fuera de contexto.

¡Feliz fin de semana!
27 agosto, 2017

Helado de yogur y frambuesa. Otro verano que se nos va...

Quería haber aprovechado el mes de agosto para publicar alguna cosilla más, pero al final la vida se ha vuelto a interponer en mis planes. Tampoco es que hayan ocurrido grandes acontecimientos, pero entre unas cosas y otras he vuelto a darle vacaciones de agosto al blog, como suele pasar. Pero no podía despedir el mes sin dejar al menos la receta anual de helado, en este caso un sencillo pero bien rico helado de yogur y frambuesa. ¡Anoche mismo lo terminamos!

Raspberry yogurt ice cream

He pasado las tres últimas semanas en Murcia, en el campo -la ciudad no la he pisado-, primero unos días con el elfo y el resto ya con la familia y los gatos. No es que haya podido descansar o desconectar demasiado, pero mis ocasionales paseos en bici y algunas escapadas breves por los alrededores no me las ha quitado nadie.

Raspberry yogurt ice 
cream

He cocinado bastante, pero sin preocuparme por tener que fotografiar y reseñar todo. ¡Qué descanso es improvisar una tarta y olvidarse de hacer un set de fotografías o de apuntar la receta! Simplemente, cocinar por placer, con mi madre al lado, para la familia, sin agobios. Una foto rápida para instagram, si acaso, y gracias. Estaba harta de pensar en la cocina solo con el fin de publicar la receta.

Raspberry yogurt ice cream

También es cierto que he cocinado más de la cuenta porque mi madre se fastidió la espalda un par de días después de irse el elfo, y me ha tocado suplir su baja. Es una faena terrible sufrir una de estas lesiones, te incapacita para prácticamente todo... ¡cuidaos bien! La pobre se pasó un buen rato en el suelo mareada del dolor, y le ha durado muchos días. Así que apenas he tenido tiempo libre para nada, porque he seguido trabajando desde aquí y también quería pasar tiempo con la familia. Pero no me quejo en absoluto; mi propósito para el "nuevo curso" va a ser tomarme las cosas con más calma, agobiarme menos y disfrutar más de mí misma. Qué ganas de sacar partido al otoño en nuestro nuevo hogar :).

Raspberry yogurt ice cream

Receta de helado de yogur y frambuesa
Inspiración: las frambuesas con helado me recuerdan a veranos en Suiza
Ingredientes para unas 8-10 raciones

- 200 g de frambuesas
- 1-2 cucharadas de azúcar
- 1 limón
- 500 g de yogur griego natural
- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 40 g de azúcar
- 1 pizca de sal

Lavar las frambuesas con suavidad y ponerlas a cocer en un cazo con un poco de azúcar y un chorrito de zumo de limón. Dejar que se vayan ablandando y soltando los jugos, machacándolas un poco con una cuchara. Yo las tuve unos 15-20 minutos. Esperar a que enfríen un poco y colar muy bien usando un colador fino o tamiz, para exprimir al máximo los jugos y evitar las semillitas. Dejar enfriar.

Mientras tanto, escurrir el yogur. Mejor si lo dejamos escurriendo en un paño durante unas horas, pero yo no lo hice y no sale mal si somos impacientes. Batir con unas varillas el yogur con la nata, el azúcar, la vainilla y la sal, y añadir ralladura del limón de antes. Cuando esté cremoso, añadir el jugo de las frambuesas y mezclar bien. Comprobar el punto de dulce y ajustar si fuera necesario.

Hay que dejar enfriar unas horas la mezcla en la nevera antes de montar el helado, pero de todas formas, como siempre, conviene seguir las indicaciones de cada máquina. Cuando la heladera haya hecho su trabajo, podemos servir el helado de yogur y frambuesa directamente o llevarlo a un recipiente con cierre hermético, y dejar que se endurezca bien.

En este tipo de helado con yogur a mí me gusta más servirlos bien algo derretidos, en lugar de formar bolas Serán más fotogénicas, pero está mucho más rico blandito, cremoso y suave, y mis padres han estado de acuerdo. Si añadimos unas frutas del bosque frescas o chocolate muy negro picado el placer se multiplica.

Raspberry yogurt ice cream

Lo mejor de todo es que me he ahorrado el tren para bajar a Murcia este verano, y me lo salto también para volver a Madrid. Mis padres van a pasar una semana por el norte así que iré con ellos la mitad del camino; comeremos juntos y ellos seguirán su marcha. Es muy práctico esto de que Madrid esté, más o menos, en el centro del país. Recuerdo que de pequeña llegué a pensar que ese era el motivo de que fuera la capital, ¡tenía mucha lógica! ;P

¡Feliz final de agosto!
30 julio, 2017

Magdalenas tradicionales - mi receta favorita (por ahora)

A los antojos hay que escucharlos. Pero antojos de los de verdad, de esos que entran de repente y no te sueltan, y te pasas los días con un gusanillo picándote detrás de la oreja. No es gula -de verdad que no-, es algo difícil de explicar, aunque se asocie siempre a las embarazadas. Sí creo que tiene mucho que ver con recuerdos y nostalgia, al menos mis antojos casi siempre me evocan sensaciones en la memoria. El antojo de unas magdalenas tradicionales fue más fuerte que el calor hace unos días, así que terminé de dar forma a mi receta favorita.

Magdalenas

Solo hay que oler ese aroma de unas magdalenas creciendo en el horno o pegarles el primer mordisco para darse cuenta de que no, no son muffins ni cupcakes sin cobertura. Una magdalena, nuestras magdalenas de toda la vida, tienen personalidad propia, por mucho que se parezcan a tantas otras recetas de repostería. Tendrán la misma forma -más o menos, porque ni eso- que un muffin, pero ni de coña son lo mismo.

Magdalenas

Claro que en un dulce con tanta tradición y carácter artesano es fácil que cada uno tengamos nuestra imagen de la magdalena perfecta. Es cierto que hay variaciones por todo el país, y a mí me encanta probar las artesanales que me encuentro cuando viajo. Para mí, una magdalena está hecha con aceite y puede llevar nata, pero no es grasienta; debe ser esponjosa pero no reseca, con copete pero sin explosionar en su cumbre, doradita pero sin churruscarse, con aroma de limón, canela o anís, y sin más cosas en la masa.

Magdalenas

Después de probar varias recetas diferentes he dado con la fórmula que mejor me va. Es por tanto mi receta favorita de magdalenas, la que siempre me funciona, que no me supone ninguna dificultad y que está ajustada a mi gusto. En estos años de pruebas magdaleniles he tenido varias fuentes de inspiración, destacando Xavier Barriga, Webos Fritos y Chocolatisimo, cuyas recetas y consejos os recomiendo encarecidamente -¡como si no los conociérais ya!-. Pero esta es mi receta y os la dejo por aquí por si todavía no os habéis animado a regalarlos el placer de unas deliciosas magdalenas caseras :).

Magdalenas

Magdalenas tradicionales de toda la vida
Inspiración: mis antojos, pruebas y experiencias varias
Receta para 12-14 unidades de tamaño medio

- 3 huevos de unos 65 g cada uno (gallinas felices)
- 140 g de azúcar (la última vez rebajé a 120 g y salieron bien también)
- 1 limón (murciano a ser posible :P)
- 100 g de aceite de oliva virgen extra (me gusta el arbequina)
- 20 g de aceite de girasol
- 50 g de leche sin lactosa
- 250 g de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química
- 1 buena pizca de sal
- azúcar extra para cubrir (opcional)

Hay que procurar tener a temperatura ambiente todos los ingredientes.

Lavar bien el limón, secar y rallar la piel al gusto echándola sobre el azúcar, solo la parte amarilla. Estrujar con los dedos o una espátula para liberar el aroma.

Colocar los huevos en un cuenco mediano y empezar a batir con batidora de varillas. Añadir poco a poco el azúcar y seguir batiendo por lo menos 5 minutos, hasta que haya aumentado mucho el volumen y tenga un color pálido, con textura espesa.

En otro recipiente mezclar con varillas o tamizar la harina con la levadura y la sal. Echar los dos tipos de aceite a los huevos y mezclar con las varillas. Incorporar una parte de la harina, mezclar con las varillas y echar la leche. Seguir añadiendo la harina, mezclando con las varillas, hasta tener una mezcla homogénea sin grumos secos.

Tapar y dejar reposar al menos 30 minutos. Si lo dejamos más tiempo, mejor llevar a la nevera, pero hay que procurar que no esté extremadamente fría cuando la saquemos antes de hornear. Precalentar el horno a 250ºC y preparar las cápsulas.

Para que queden bien siempre hay que usar un molde rígido; el mío tiene la tira de años y fue el primer accesorio de repostería que me compré. Colocar las cápsulas en los huecos y llenar con la masa, dejando un dedo antes de llegar al borde. Con una manga pastelera se hace más fácil.

Añadir un poco de azúcar por encima si nos gusta con costra -al elfo le encanta, yo prefiero sin-, y al horno, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Bajar la temperatura a 220ºC pasados los primeros 5 minutos, y continuar la cocción hasta completar unos 15 minutos. Cada horno es un mundo, como siempre.

Esperar un momento fuera del horno y desmoldar con cuidado cuando no nos quememos. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Magdalenas

¿Cómo os gustan más las magdalenas? ¿Desayuno o merienda? ¿Café, chocolate o sencilla leche fresquita?

Hablando con mi madre el otro día le di envidia y me exige enseñarle a hacerlas cuando vaya para Murcia en agosto. ¡Casi es agosto! No lo tenía claro pero estaré dos o tres semanas por allí; la verdad es que ya añoro mi tierra y a la familia. A ver si la otra mitad del verano se porta bien.

¡Buen cambio de mes a todos!
23 julio, 2017

Aprikosen-Hefekuchen - pan semidulce levado con albaricoques

El verano está pasando rápido y lento al mismo tiempo. Todo depende la perspectiva, claro, como ocurre siempre en esta vida. Es leeeento, porque aún estamos en julio y no veo el momento de que los días de verdad se noten más cortos y que refresque cuando se ponga el sol. Pero va muy rápido, ¡ya casi es agosto! Y viene ajetreado, para variar. Pero mientras me voy preparando, sigo horneando, como este pastel levado de albaricoques y almendras, o Aprikosen-Hefekuchen/Blechkuchen. ¡Que se nos acaban los albaricoques, horror!

Aprikosen-Hefekuchen

Cada vez que paso por el supermercado/frutería me llevo unos cuantos; sufro mucho pensando en el día que ya no habrá más. Todavía se pueden encontrar algunos muy ricos y son mi picoteo preferido estos días, cuando parece que tengo hambre a todas horas. Más bien bajones de energía mezclados con una sed extrema; me despierto muy temprano y luego voy medio zombie. Además, desayuno varias veces a lo largo de la mañana, y aún así suelo almorzar en horario suizo -mediodía literal- cuando estoy sola, porque ya mi estómago no aguanta más. Y claro, pronto por la tarde el cuerpo me pide otra vez nutrientes, pero el calor de la siesta me quita un poco el apetito. Solución: ¡fruta!

Aprikosen-Hefekuchen

Salvo que esté muy enferma, nunca se me quitan las ganas de comer fruta, y el verano es un festín. Así que ya sabéis, aprovechad para cocinar muchas cosas ricas con ellas, a conservarla en mermeladas y compotas, a preparar helados y polos caseros y a usarlas también en salado. Pero yo hoy vuelvo a una de mis recetas favoritas, un pan plano semidulce típico de centroeuropa, que podría recordar un poco a la focaccia.

Aprikosen-Hefekuchen

A no ser que lo horneé para compartir de postre o merienda, estas masas cada vez los hago más a mi gusto -al fin y al cabo soy yo la que se las come-. Es decir, más rústicas y sin complicarme mucho: con harinas integrales, poco azúcar, poca grasa, mucha fruta, frutos secos y hierbas aromáticas. En otoño ya recuperaré más la canela, el jengibre y el cardamomo, pero ahora me encanta combinar la fruta con tomillo, romero, lavanda o salvia.

Aprikosen-Hefekuchen


Receta de Aprikosen-Hefekuchen
Inspiración: esta receta y mi pasión albaricoquil
Ingredientes para 1 pan plano de tamaño medio-grande

- 30 g de mantequilla sin sal
- 10 g de levadura fresca de panadería
- 1 huevo L
- 130 ml de leche o equivalente vegetal (uso de soja)
- 1/2 vaina de vainilla
- 1/4 cucharadita de sal
- 30 g de azúcar
- 100 g de harina integral de espelta
- 100 g de harina de trigo de repostería
- 50 g de harina de trigo de fuerza
- albaricoques frescos
- almendra cruda en bastones o laminada
- hierbas provenzales
- limón
- azúcar moreno
- leche extra o huevo batido para pintar

Derretir la mantequilla o dejarla muy blanda (es poquita y en verano se pone blandurria enseguida). Calentar la leche sin que llegue a hervir con la vaina de vainilla. Infusionar unos minutos, dejar enfriar hasta que no queme y retirar la vainilla. Desmenuzar la levadura y mezclar.

En un recipiente grande mezclar las harinas con el azúcar y la sal. Hacer un hueco y echar la leche con levadura, empezar a mezclar y añadir la mantequilla. Trabajar la masa hasta que quede homogénea.

Amasar sobre una superficie limpia hata tener una textura elástica y suave. Formar una bola, poner en un cuenco engrasado con aceite o mantequilla y tapar. Dejar levar hasta que doble su tamaño. Mientras tanto lavar los albaricoques, retirar los huesos y cortar en gajos o medias lunas.

Aprikosen-Hefekuchen

Aplastar la masa y reamasar un poco. Cubrir una bandeja o fuente de horno con papel sulfurizado y extender la masa encima. Se puede usar rodillo, pero en ese momento no sé en qué caja andaba, así que lo hice a mano, a lo rústico.

Distribuir la fruta por encima, presionando ligeramente, y añadir las almendras, hierbas y ralladura de limón. Se puede echar un poco de azúcar moreno sobre los albaricoques, sobre todo si no están del todo maduros. Tapar con un paño y dejar levar 30 minutos.

Precalentar mientras el horno a 200ºC. Pintar la masa, especialmente por los bordes, con leche o huevo batido, si se desea, para darle un tono más dorado y brillante. Hornear durante 30-35 minutos, bajando la temperatura a 180ºC cuando pasen los primeros 15. Dejar enfriar sobre rejilla.

Aprikosen-Hefekuchen

Otro síntoma de que el verano va rápido/lento: estoy escribiendo esto mientras veo el final del Tour. ¡Qué larga parece la carrera cuando empieza, y qué veloz se me ha pasado! Y qué bonito es París, jo, qué ganas de volver a saldar mis cuentas pendientes con ella.

¡Feliz final e inicio de semana!
12 julio, 2017

Ensalada de pimientos asados con anchoas y labneh - Al rico calorcico

Nada podrá igualar al placer de una taza humeante de café calentándome las manos, pero admito que cada año le cojo un poco más el punto al café con hielo. Sin aguar, claro, que el verano no es motivo para cometer sacrilegios. Y admito que el affogato es una delicia que apetece más si hace calor. También me gusta salir a correr al amanecer, aunque echo de menos los atardeceres. Pero está bien, no me quiero seguir quejando del verano. Porque hay platos como esta ensalada de pimientos asados con anchoas y labneh que se disfrutan mucho más si aprieta el calorcico.

Ensalada de anchoas, pimiento asado, tomate y yogur

Mi padre viaja un montón y siempre trae alguna cosilla comestible cuando sale fuera, de las que he ido dejando testimonio en el blog en años pasados. Es algo que hecho de menos al vivir lejos, me pierdo esos souvernirs, pero ahora lo compenso con mi suegra. Lo suyo son más bien viajes nacionales porque va saltando de congreso en curso y tiro porque me toca, y siempre me pregunta si quiero algo. O directamente me compra cosas sin yo pedírselo - he visto estos botes tan monos de mermelada y tenía que traértelos, aunque sea solo para las fotos - porque ya sabe que soy gastrofriki.

Anchoas del Cantábrico - Anchoviess

El caso es que hace poco fue a Santander, me preguntó qué quería y... obviamente pedí sobaos y anchoas. Será lo más típico que uno puede traerse de Cantabria, pero ¡es que son una delicia! El día que probé un sobao artesano cántabro de verdad casi me derrito, y cuando descubrí que hay anchoas y ANCHOAS se abrió un mundo de delicias en mi vida. Las conservas de pescado y marisco, si son de buena calidad, son un verdadero manjar y te solucionan un platazo en un instante.

Ensalada de anchoas, pimiento asado, tomate y yogur

Me chifla la combinación de anchoas o ventresca con los pimientos asados, y lo mejor de todo es que tenía un buen cargamento que me trajo mi padre cuando la mudanza. Sí, hacían compañía a esas berenjenas tan monas, y también me pedían que los asara. Podría alimentarme a base de pimientos asados acompañados de cosas.

Esta ensalada no tiene mucho misterio, pero os dejo la receta. Mezclé los pimientos con tomates en conserva de los caseros de mi madre, coroné con anchoas y acompañé de labneh, que no es más que yogur natural espeso bien escurrido. Limón, cebollino, buen aceite, un poco de sal en escamas, pimentón... y pan al lado, porque esos jugos no se pueden desperdiciar.

Ensalada de anchoas, pimiento asado, tomate y yogur

Receta de ensalada de pimientos asados con anchoas y labneh
Inspiración: mi padre, mi suegra, mis vicios
Ingredientes en cantidades variables según raciones

- pimientos rojos hermosos (todos los que puedas)
- tomates en conserva artesana o naturales, pelados
- anchoas del Cantábrico artesanas de buena calidad
- yogur tipo griego natural espeso
- cebollino fresco
- sal en escamas
- aceite de oliva virgen extra arbequina
- ralladura de limón
- un poco de pimentón

Lavar los pimientos y asar en horno precalentado a 200ºC durante unos 25 minutos o hasta que estén muy tiernos, con la piel poniéndose negra. Sacar la fuente y cubrir con papel de aluminio. Dejar enfriar tapados para que suden. Pelar y retirar las semillas y filamentos. Cortar en tiras y guardar en un recipiente de cierre hermético, con todos los jugos posibles.

Colocar el yogur en una tela fina o gasa, mezclado con un poco de sal, y dejar escurrir sobre un colador durante varias horas, en la nevera. Se puede dejar más o menos espeso, para esta ensalada yo no buscaba dejarlo demasiado seco.

Mezclar una porción de pimientos con tomates, trocear y mezclar, aliñando con aceite de oliva virgen extra. Repartir en platos o colocar en una fuente y poner encima las anchoas. Servir con una buena porción de labneh, condimentado con un poco de sal en escamas. Añadir cebollino picado, ralladura de limón y pimentón al gusto. Servir fresquito.

Ensalada de anchoas, pimiento asado, tomate y yogur

Ya tengo vestido y me he cortado el pelo, así que ya he cumplido con todo lo justo y necesario que pienso invertir en la boda del sábado. Que nos toca ir hasta Toledo y hacer noche allí, así que reutilizaré sandalias, bolso y posibles complementos. Me niego a comprar más cosas absurdas que no volveré a usar en muchos meses.

¿Moriremos de calor? Si tenéis curiosidad podéis marujear lo que comparta en redes sociales, menos mal que existen instagram y twitter para sobrevivir a ceremonias y compromisos ;P.
07 julio, 2017

Muffins de arándanos y albaricoques con plátano y avena [receta saludable sin azúcar añadido]

Buenas noticias: ya no vivo entre cajas de cartón. Malas noticias: esto no parece tener fin. Las obras y las mudanzas son lo que tienen, que siempre quedan flecos y cosas por guardar/ordenar, pero empieza a ser desesperante. Son tonterías -cuadros sin colgar, remates de carpintería, un embellecedor que falta, un mueble que no cierra bien...- pero la cosa de repente va taaaan lenta que me desespero. ¡En fin! Al menos el verano está siendo piadoso y ya le voy cogiendo el ritmo a la cocina nueva, ¡como demuestran estos muffins saludables!

Oatmeal banana muffins with blueberries

Yo también levanto la ceja cuando aparece una receta con apelativos que quieren resaltar eso de "sano", pero creo que estos bizcochitos se han ganado el nombre, visto lo visto que hay por ahí. La base son copos de avena y un poco de harina de garbanzos, el único dulce lo ponen los plátanos maduros y están llenitos de fruta fresca, sin más grasas añadidas que las yemas de los huevos y lo que pueda llevar la leche/bebida vegetal que usemos.

Tenía que dar salida a los típicos plátanos que maduran mucho en verano, y unos arándanos de la nevera me hacían ojitos. Además tengo un buen cargamento de albaricoques, porque van a desaparecer en pocos días del mercado y ya sabéis que  es de mis frutas favoritas del mundo. Tenía antojo de algo repostero pero rústico, de miga jugosa y que fuera nutritivo. Y estos muffins fueron mi respuesta, además me sirvieron para probar el horno nuevo.

Oatmeal banana muffins with blueberries

Ahora mismo está tronando otra vez y no podría gustarme más. Y eso que me vuelve a fastidiar los planes que tenía para esta tarde. Ayer, después del Tour -¡¡por fin vuelven las sobremesas de ciclismo!!- me empeñé en salir a hacer unos recados bajo la lluvia, con mi chubasquero. Me encanta pasear bajo la lluvia. Claro que el cielo decidió tirarme un cubo de agua gigante encima, ¡tuve que huir al metro más cercano! Volví chorreando, literalmente. Las calles eran ríos y todos los despistados a los que también les pilló la tromba por sorpresa corrían como pollos buscando refugio. La verdad es que ahora me río :D.

 Oatmeal banana muffins with blueberries

Se está poniendo negrísimo, creo que voy a aprovechar para hornear alguna otra cosita esta tarde :). Que me temo que va a durar muy poco, volverá a hacer calor y lucir el sol, y seguro que nos tocará el pico más alto de temperatura justo cuando estemos en la boda que tenemos la semana que viene. Oh-oh, aún no tengo modelito que ponerme.

Oatmeal banana muffins with blueberries

Receta de muffins de arándanos y albaricoques con plátano y avena
Inspiración: antojo propio
Ingredientes para 12 muffins no muy grandes

- 2 huevos L
- 100 g de plátano maduro (pesado pelado)
- 150 g de leche o bebida vegetal
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 220 g de copos de avena finos
- 30 g de harina de garbanzos
- 2 cucharaditas de canela molida
- 1 pizca de nuez moscada
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 cucharaditas de levadura química
- ralladura de limón
- 140 g de arándanos
- 2-3 albaricoques

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja con 12 huecos para muffins, engrasnado los moldes o usando cápsulas de papel, mejor si las engrasamos un poco también.

Batir los huevos con los plátanos machadados, la leche y la vainilla. Aparte mezclar la avena con la harina de garbanzos, la canela, la nuez moscada, la sal y la levadura química.

Combinar suavemente ambas masas y añadir los arándanos y los albaricoques troceados. Agregar ralladura de limón al gusto y repartir la masa en las cápsulas.

Hornear durante unos 20 minutos, o hasta que al pinchar en el centro con un palillo salga limpio. Esperar un poco antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Es recomendable guardarlos en un recipiente hermético dentro de la nevera si no se consumen todos en dos días, especialmente en verano. Yo congelé la mitad envolviendo cada uno en plástico film, descongelan muy bien y ligeramente calentitos también están ricos.

¡Qué maravilla de lluvia!

Oatmeal banana muffins with blueberries
29 junio, 2017

Ensalada turca de berenjena asada y yogur (Patlıcan Salatası) - Crónica de una mudanza

¡He vuelto! Y he logrado hacerlo antes de que terminara el mes, aunque un poco in extremis. Junio ha sido intenso en muchos sentidos, pero se despide con unos días de frío -¡¡frío!!- inauditos y eso me ha reconciliado con él. Porque la olaza de calor anticipada con la que se despidió la primavera me dejó para el arrastre, y más al coincidir con nuestra mudanza. Pero como volverán a subir las temperaturas en breve, hoy vengo con una ensalada turca de berenjena asada y yogur, simple y deliciosa.

No quiero aburriros mucho con los detalles, pero mudarse es un coñazo muy grande. Sobre todo cuando lo haces a otra vivienda en la que te has metido a hacer una obra completa y empiezan a surgir problemas por todos lados hacia el final.

 Berenjena

Claro que una mudanza viene bien para replantearte la cantidad de tonterías que acumulas en casa, aunque pensaras, en tu ilusia irrealidad, que no eras de esa gente. Yo sabía que nos tocaba cambiar de aires desde hace tiempo y procuraba no comprar tontunas, ni más ropa de la necesaria, ni libros, pero claro... La gente seguía regalándonos cosas, y aún así, os imaginaréis que tenía piezas de vajilla y accesorios de cocina para llenar varias cajas. Tiramos, regalamos y donamos un montón de cosas, y aún así no parábamos de llenar cajas y cajas. ¡Viviendo en un mini apartamento! Menos mal que mis padres vinieron ese fin de semana largo a ayudar a empacar y empezar a trasladar, y los suegros también ayudaron. Bendita familia.

Berenjena

Fueron días intensos con muchísimo calor; al menos el nuevo hogar está cerca del viejo y los viajes en coche eran cortos. Claro que luego nos tocaba al elfo y a mí otra parte rollo interminable... desembalar, limpiar, ordenar, reorganizar, comprar y montar muebles... ¡No sé la de veces que he cambiado de sitio las cosas de la cocina ya! Y cada día casi tengo a obreros/carpinteros/fontaneros en casa apañando cosas que colean de la obra -tenemos un cabreo con un tema en concreto que os ahorraré-.Sin olvidar que en medio está esta cosita que hemos adoptado, llegado directamente del campo de Murcia:

Lito

Os presento a Lito, va a cumplir tres meses y está hecho un trasto con una energía que no parece tener fin. El día del traslado no lo pasó muy bien pero ya se ha hecho el dueño y señor del nuevo hogar, se lo pasa pipa entre las cajas de la mudanza qu siguen por en medio y todo, absolutamente todo le llama la atención. Y es un amor ^_^.

En fin, aún nos queda trabajo en casa pero ya todo se va viendo mejor :). La ilusión por el futuro es mayor que  cualquier piedra que nos haya salido en el camino. Y ahora, ¡receta!

Berenjena

Mi padre vino cargado de pimientos, berenjenas, limones y naranjas, todo cogido por él de la huerta murciana y había que aprovecharlo. A pesar del calorazo que hacía tenía claro que esas berenjenas tan monas tenía que asarlas, y saqué varios platos diferentes con ellas. Esta ensalada cremosa/dip/mezze está inspirada en la Patlıcan Salatası, un plato turco ideal para el verano.

Receta de Patlıcan Salatası o ensalada turca de berenjena y yogur
Inspiración: Seasonal cook in Turkey y las berenjenas de mi padre
Ingredientes un poco a ojo para 1 persona

- 4 berenjenas pequeñas (unos 250 g de carne asada)
- 1-2 dientes de ajo
- 1/2 limón
- comino molido
- 2-3 cucharadas de yogur natural cremoso
- cebollino
- perejil
- pimienta negra
- sal
- aceitunas negras
- buen aceite de oliva virgen extra

Precalentar el horno a 200ºC, lavar las berenjenas, cortar por la mitad longitudinalmente y asarlas hasta que estén muy tiernas. Dejar enfriar un poco y sacar la carne a un cuenco.

Machacar el ajo sin el nervio central y añadir a la berenjena. Salpimentar ligeramente, agregar el zumo de limón, parte de su ralladura, comino, el yogur y cebollino y perejil picados al gusto.

Mezclar todo muy bien y probar, corrigiendo de sal si fuera necesario, o añadiendo más yogur. Llevar a un cuenco o fuente y decorar con aceitunas negras en rodajas, alguna hojita de perejil y un buen hijo de aceite de oliva virgen extra.

Servir frío o a temperatura ambiente, con crudités de verduras, picos, o regañás para mojar, o devorar directamente con buen pan. Si os gusta el picante, añadid una guindilla y estará buenísimo.

Berenjena

A ver qué nos trae el mes de julio :).
26 mayo, 2017

Tarta de chocolate con sablée de almendra (para cumpleaños)

Pues ya tenemos el verano encima y por adelantado, con lo que no estoy nada contenta. Ya me conocéis, soy animal de frío, y el calor me pone de mal humor. Más que nada porque no encuentro equivalentes reconfortantes en la temporada estival a los que disfruto en invierno. Los helados me encantan, claro, pero yo los tomo todo el año, y de hecho, en verano no se disfrutan igual de bien. El caso es que encender el horno antes proporcionaba enormes placeres y en verano se convierte en un reto, pero yo nunca renuncio a él. Y todo esto para animaros a preparar esta tarta de chocolate con sablée de almendra, que llega con retraso y que yo preparé cuando aún refrescaba.

Chocolate tart

Ya os conté que la tarta de manzana la hice en Murcia para celebrar mi cumpleaños por adelantado con mi familia allí, pero el día de rigor me preparé otro dulce. Por cierto, el pastel de manzana ha triunfado entre mucha gente que lo ha probado, ¡qué ilusión me hace! Otra receta que vuelvo a recomendar :). Esta de hoy es para los más chocolateros, y es que tenía un antojo desde hacía tiempo de hornear una tarta de este estilo.

Chocolate tart

Chocolate tart

Ayer fue el cumpleaños de mi hermano así que se la dedico a él, que ya he perdido la cuenta de las tartas que le debo. Tengo en el blog algunas recetas ya antiguas de pasteles de cumple que hice para celebrar su día, y me da pena no poder hacerle algo dulce ahora que vivimos lejos. Espero que a partir de ahora se anime a venir a visitarme, sobre todo porque en nuestro nuevo pisito por fin tendremos habitación de invitados. Os parecerá de locos, pero ¡mis suegros aún no conocen a mi hermano!

 Chocolate tart

Hablando del piso, efectivamente, ese ha sido el motivo principal de tener el blog algo abandonadito, pobre. Entre que se me ha acumulado mucho trabajo y que los temas de la obra y próxima mudanza requieren mucha dedicación, no me quedan fuerzas ni ganas para nada más. Pero ains, ¡qué ganas de que pase ya todo! Me estreso solo de pensar en empacar todo, llevar nuestra vida al nuevo hogar, comprar los muebles que nos faltan, rezar para que todo funcione y esté bien...

Chocolate tart

Y espero reconciliarme con los vecinos, que los obreros son algo brutos -y lentos- y han causado más de un estropicio en el edificio. Creo que para estrenar el horno, y la cocina, haré galletas para repartir en la comunidad, o algo así :P. En fin, que estoy ya impaciente, nerviosa, estresada y agobiada, pero con mucha ilusión. Este último mes vivo con la sensación de que estoy de paso entre una fase y otra de mi vida y siento como que me falta algo.El calor repentino no está ayudando.

Chocolate tart

En cuanto a la tarta, tenía claro que quería una base de masa quebrada con un toque rústico y que el relleno fuera de intenso chocolate pero sin abusar de grasas o azúcares añadidos. Así que ya sabéis, los paladares acostumbrados más a dulces muy dulces a lo mejor lo pueden notar poco goloso; ajustad al gusto. Yo he preferido apostar por un buen chocolate muy negro de calidad y acompañarlo de frutos del bosque bien ricos, para dar ese contraste dulce-ácido fresco que tanto me gusta. Hoy además le pondría helado o yogur griego escurrido y bien frío.

Chocolate tart

Receta de tarta de chocolate con sablée de almendra
Inspiración: mi cumpleaños, un antojo y el libro 'Pasión por el chocolate'
Ingredientes para un molde de unos 20 cm

- 100 g de mantequilla muy fría sin sal
- 150 g de harina
- 1 pizca de sal
- 50 g de almendra molida
- 8 g de azúcar
- 30 ml de agua helada
- 1 yema L

- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 50 g de leche (de soja)
- 300 g de buen chocolate negro bien intenso
- 2 yemas L
- sal gruesa en escamas  (opcional)

Cortar la mantequilla en cubitos y llevarla al congelador unos minutos. Disponer en el procesador de alimentos o picadora todos los ingredientes de la masa menos el agua y la yema. Triturar en varias tandas hasta conseguir una textura de migajas.

Batir la yema con el agua ligeramente, añadir y volver a triturar. Terminar mezclando con las manos rápidamente, formar un disco compacto y envolver en plástico film. Dejar en la nevera como mínimo una hora.

Precalentar el horno a 175ºC y engrasar un molde de tarta rizado, de unos 20 cm de diámetro. Estirar la masa en una superficie limpia y ligeramente espolvoreada con harina o con almendra, o hacerlo sobre papel de hornear. Cubrir bien el molde y volver a llevar a la nevera media hora.

Tapar con papel de cocina, cubrir con pesos, arroz o legumbres secas, y hornear 15-20 minutos. Retirar el papel y dejar enfriar mientras preparamos el relleno.

Picar o rallar el chocolate. Calentar la nata con la leche y apartar justo cuando vaya a romper a hervir. Echar el chocolate y remover con suavidad hasta que se funda. Agregar las yemas y batir suavemente con las varillas manuales. Debe quedar una crema homogénea.

Verter sobre la base, dando unos golpecitos para que se distribuya bien y salgan posibles burbujas de aire. Esperar a que se enfríe un poco y luego llevar a la nevera hasta que se solidifique. Servir con escamas de sal gruesa y frutos del bosque al gusto.

Chocolate tart

¡Buen fin de semana!
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