09 septiembre, 2017

El mejor bizcocho de chocolate para tartas - Celebrando un 90 cumpleaños

Pensadlo bien por un momento. ¡90 años! ¿Os imagináis cumpliendo casi un siglo de edad? Es cierto que el tiempo vuela pero... Son muchos años. Muchas décadas. Muchos recuerdos. Quién pueda llegar a cumplirlos, y sobre todo, hacerlo con ilusión, con relativa buena salud, y especialmente con la cabeza en su sitio. Y rodeado de familia y amigos que te quieren, claro :). ¡Y con tarta! Eso que no falte, y, en mi humilde opinión, el chocolate es imprescindible.

 Chocolate buttermilk cake

Me enteré un poco tarde de que la abuela del elfo cumplía 90 años el viernes, y no pude planificar nada muy especial. Mi suegra había montado una pequeña-gran fiesta en la residencia, invitando a muchos familiares, amigos, con puertas abiertas para que todos los inquilinos/trabajadores/visitantes del centro pudieran unirse. Al final quedó un cumpleaños más que apañado, en un patio interior muy bonito, con merendola salada y dulce, y actuación en directo musical y todo de la mano del grupo de unos amigos. Tocaron grandes éxitos como 'María Isabel' de Los Payos, 'Resistiré' del Dúo Dinámico o 'Mi gran noche', himno de Rapahel. El público, con una media edad de unos 80 años, enloquecía :D.

Chocolate buttermilk cake

Decía que me vino un poco mal porque el jueves llegaron mis padres en su camino de vuelta hacia Murcia. Han estado una semana de vacaciones en Asturias y han dormido en casa para no pegarse la paliza del tirón de regreso, y así se ahorraban hotel. Tuve un montón de lío poniendo la casa a punto, lidiando con problemillas que nos está dando nuestro gato Lito -está en una edad descontrolada, pero el maldito es un amor y una preciosidad- y montando por primera vez la cama nido que no habíamo probado todavía. Pero la visita fue bien, salimos a cenar -en Nitty Gritty, muy recomendable!- y ya el viernes siguieron su camino.

Chocolate buttermilk cake

Mi suegra había encargado mini bollitos y mini pastelitos pensados para la gente más mayor, golosa pero no muy comilona, y con dentaduras delicadas. Así que la tarta era pequeña y optó por una San Marcos, porque el chocolate no gusta a todo el mundo. Peeeero ya digo que un cumpleaños sin chocolate no es lo mismo, así que me ofrecí a llevar aunque fuera un bizcocho.

Chocolate buttermilk cake

Al final me compliqué un poco -soy así de inútil- con una receta que nunca había probado antes, y lo disfracé un pelín para que tuviera apariencia más de tarta. El resultado final fue un éxito y la tarta voló, especialmente entre los peques y la gente más joven: es un bizcocho fantástico, de miga jugosa, muy aromático y tierno, que se corta sin desmoronarse y aguanta genial cualquier relleno o cobertura. Se queda en mi recetario como bizcocho base para futuras tartas y pasteles de chocolate.

Chocolate buttermilk cake

Receta de bizcocho de chocolate para tartas
Inspiración: adaptada de 'Tea with Bea'
Ingredientes para un gran bizcocho de 22-26 cm de diámetro, o 2 discos de unos 18-20 cm

- 225 g de buen chocolate negro de calidad
- 55 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 175 g de mantequilla sin sal
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 225 g de azúcar (si puede ser caster, mejor)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/2 cucharadita de café descafeinado soluble
 - 175 g de harina de repostería
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 240 ml de buttermilk (235 ml de leche + 1 cucharadita de vinagre)

 Precalentar el horno a 170ºC y engrasar o forrar uno o dos moldes redondos desmontables. Yo usé un molde redondo de unos 24 cm de diámetro, forrando la base y engrasando con mantequilla y harina tamizada los laterales.

Mezclar la leche con el vinagre o limón y dejar reposar unos 15 minutos, en caso de no tener buttermilk. Yo he usado leche sin lactosa.

 Derretir la mantequilla y colocar el chocolate troceado, el caco y el café soluble en otro recipiente. Echar la mantequilla y mezclar bien hasta que se derrita todo y se forma una crema homogénea.

Aparte tamizar o mezclar con varillas la harina con el bicarbonato y la sal. En un recipiente más grande, batir el azúcar con los huevos, a mano, sin necesidad de dar demasiado volumen. Añadir la vainilla y la mezcla de chocolate, y batir un poco más.

Incorporar de forma alterna la harina y el buttermilk/leche, echando un tercio cada vez y removiendo con suavidad. Mezclar suavemente pero asegurándonos de que tenemos una masa bien homogéneay sin grumos secos.

Verter en el molde o los moldes y hornear durante unos 50-60 minutos. En la receta original el tiempo máximo que se indica son 45 minutos, pero a esa temperatura baja y con mi molde necesité bastante más tiempo, creo que incluso un poco más de 1 hora. Lo mejor es vigilar y pinchar el centro con un palillo hasta que salga solo con algunas miguitas.

Esperar 10 minutos fuera del horno, pasar un cuchillo por el molde y abrir. Desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar o decorar. Yo corté el bizcocho por la mitad y puse una capa de mermelada de melocotón. Una buena capa de azúcar glasé tamizado para dar contraste, y listo. Tarta de chocolate para muy chocolateros, sin más exquisiteces.

Chocolate buttermilk cake

Qué alegría el fresquete con el que hemos amanecido hoy. ¡10 grados menos a la misma hora esta mañana! Salir a correr con menos de 20ºC es un placer que hacía tiempo que no disfrutaba. Ojalá ya sí, de verdad, esto vaya encaminado hacia el otoño. Tengo muchas ganas de hornear con calabaza y manzanas, sin sentir que estoy fuera de contexto.

¡Feliz fin de semana!
27 agosto, 2017

Helado de yogur y frambuesa. Otro verano que se nos va...

Quería haber aprovechado el mes de agosto para publicar alguna cosilla más, pero al final la vida se ha vuelto a interponer en mis planes. Tampoco es que hayan ocurrido grandes acontecimientos, pero entre unas cosas y otras he vuelto a darle vacaciones de agosto al blog, como suele pasar. Pero no podía despedir el mes sin dejar al menos la receta anual de helado, en este caso un sencillo pero bien rico helado de yogur y frambuesa. ¡Anoche mismo lo terminamos!

Raspberry yogurt ice cream

He pasado las tres últimas semanas en Murcia, en el campo -la ciudad no la he pisado-, primero unos días con el elfo y el resto ya con la familia y los gatos. No es que haya podido descansar o desconectar demasiado, pero mis ocasionales paseos en bici y algunas escapadas breves por los alrededores no me las ha quitado nadie.

Raspberry yogurt ice 
cream

He cocinado bastante, pero sin preocuparme por tener que fotografiar y reseñar todo. ¡Qué descanso es improvisar una tarta y olvidarse de hacer un set de fotografías o de apuntar la receta! Simplemente, cocinar por placer, con mi madre al lado, para la familia, sin agobios. Una foto rápida para instagram, si acaso, y gracias. Estaba harta de pensar en la cocina solo con el fin de publicar la receta.

Raspberry yogurt ice cream

También es cierto que he cocinado más de la cuenta porque mi madre se fastidió la espalda un par de días después de irse el elfo, y me ha tocado suplir su baja. Es una faena terrible sufrir una de estas lesiones, te incapacita para prácticamente todo... ¡cuidaos bien! La pobre se pasó un buen rato en el suelo mareada del dolor, y le ha durado muchos días. Así que apenas he tenido tiempo libre para nada, porque he seguido trabajando desde aquí y también quería pasar tiempo con la familia. Pero no me quejo en absoluto; mi propósito para el "nuevo curso" va a ser tomarme las cosas con más calma, agobiarme menos y disfrutar más de mí misma. Qué ganas de sacar partido al otoño en nuestro nuevo hogar :).

Raspberry yogurt ice cream

Receta de helado de yogur y frambuesa
Inspiración: las frambuesas con helado me recuerdan a veranos en Suiza
Ingredientes para unas 8-10 raciones

- 200 g de frambuesas
- 1-2 cucharadas de azúcar
- 1 limón
- 500 g de yogur griego natural
- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 40 g de azúcar
- 1 pizca de sal

Lavar las frambuesas con suavidad y ponerlas a cocer en un cazo con un poco de azúcar y un chorrito de zumo de limón. Dejar que se vayan ablandando y soltando los jugos, machacándolas un poco con una cuchara. Yo las tuve unos 15-20 minutos. Esperar a que enfríen un poco y colar muy bien usando un colador fino o tamiz, para exprimir al máximo los jugos y evitar las semillitas. Dejar enfriar.

Mientras tanto, escurrir el yogur. Mejor si lo dejamos escurriendo en un paño durante unas horas, pero yo no lo hice y no sale mal si somos impacientes. Batir con unas varillas el yogur con la nata, el azúcar, la vainilla y la sal, y añadir ralladura del limón de antes. Cuando esté cremoso, añadir el jugo de las frambuesas y mezclar bien. Comprobar el punto de dulce y ajustar si fuera necesario.

Hay que dejar enfriar unas horas la mezcla en la nevera antes de montar el helado, pero de todas formas, como siempre, conviene seguir las indicaciones de cada máquina. Cuando la heladera haya hecho su trabajo, podemos servir el helado de yogur y frambuesa directamente o llevarlo a un recipiente con cierre hermético, y dejar que se endurezca bien.

En este tipo de helado con yogur a mí me gusta más servirlos bien algo derretidos, en lugar de formar bolas Serán más fotogénicas, pero está mucho más rico blandito, cremoso y suave, y mis padres han estado de acuerdo. Si añadimos unas frutas del bosque frescas o chocolate muy negro picado el placer se multiplica.

Raspberry yogurt ice cream

Lo mejor de todo es que me he ahorrado el tren para bajar a Murcia este verano, y me lo salto también para volver a Madrid. Mis padres van a pasar una semana por el norte así que iré con ellos la mitad del camino; comeremos juntos y ellos seguirán su marcha. Es muy práctico esto de que Madrid esté, más o menos, en el centro del país. Recuerdo que de pequeña llegué a pensar que ese era el motivo de que fuera la capital, ¡tenía mucha lógica! ;P

¡Feliz final de agosto!
30 julio, 2017

Magdalenas tradicionales - mi receta favorita (por ahora)

A los antojos hay que escucharlos. Pero antojos de los de verdad, de esos que entran de repente y no te sueltan, y te pasas los días con un gusanillo picándote detrás de la oreja. No es gula -de verdad que no-, es algo difícil de explicar, aunque se asocie siempre a las embarazadas. Sí creo que tiene mucho que ver con recuerdos y nostalgia, al menos mis antojos casi siempre me evocan sensaciones en la memoria. El antojo de unas magdalenas tradicionales fue más fuerte que el calor hace unos días, así que terminé de dar forma a mi receta favorita.

Magdalenas

Solo hay que oler ese aroma de unas magdalenas creciendo en el horno o pegarles el primer mordisco para darse cuenta de que no, no son muffins ni cupcakes sin cobertura. Una magdalena, nuestras magdalenas de toda la vida, tienen personalidad propia, por mucho que se parezcan a tantas otras recetas de repostería. Tendrán la misma forma -más o menos, porque ni eso- que un muffin, pero ni de coña son lo mismo.

Magdalenas

Claro que en un dulce con tanta tradición y carácter artesano es fácil que cada uno tengamos nuestra imagen de la magdalena perfecta. Es cierto que hay variaciones por todo el país, y a mí me encanta probar las artesanales que me encuentro cuando viajo. Para mí, una magdalena está hecha con aceite y puede llevar nata, pero no es grasienta; debe ser esponjosa pero no reseca, con copete pero sin explosionar en su cumbre, doradita pero sin churruscarse, con aroma de limón, canela o anís, y sin más cosas en la masa.

Magdalenas

Después de probar varias recetas diferentes he dado con la fórmula que mejor me va. Es por tanto mi receta favorita de magdalenas, la que siempre me funciona, que no me supone ninguna dificultad y que está ajustada a mi gusto. En estos años de pruebas magdaleniles he tenido varias fuentes de inspiración, destacando Xavier Barriga, Webos Fritos y Chocolatisimo, cuyas recetas y consejos os recomiendo encarecidamente -¡como si no los conociérais ya!-. Pero esta es mi receta y os la dejo por aquí por si todavía no os habéis animado a regalarlos el placer de unas deliciosas magdalenas caseras :).

Magdalenas

Magdalenas tradicionales de toda la vida
Inspiración: mis antojos, pruebas y experiencias varias
Receta para 12-14 unidades de tamaño medio

- 3 huevos de unos 65 g cada uno (gallinas felices)
- 140 g de azúcar (la última vez rebajé a 120 g y salieron bien también)
- 1 limón (murciano a ser posible :P)
- 100 g de aceite de oliva virgen extra (me gusta el arbequina)
- 20 g de aceite de girasol
- 50 g de leche sin lactosa
- 250 g de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química
- 1 buena pizca de sal
- azúcar extra para cubrir (opcional)

Hay que procurar tener a temperatura ambiente todos los ingredientes.

Lavar bien el limón, secar y rallar la piel al gusto echándola sobre el azúcar, solo la parte amarilla. Estrujar con los dedos o una espátula para liberar el aroma.

Colocar los huevos en un cuenco mediano y empezar a batir con batidora de varillas. Añadir poco a poco el azúcar y seguir batiendo por lo menos 5 minutos, hasta que haya aumentado mucho el volumen y tenga un color pálido, con textura espesa.

En otro recipiente mezclar con varillas o tamizar la harina con la levadura y la sal. Echar los dos tipos de aceite a los huevos y mezclar con las varillas. Incorporar una parte de la harina, mezclar con las varillas y echar la leche. Seguir añadiendo la harina, mezclando con las varillas, hasta tener una mezcla homogénea sin grumos secos.

Tapar y dejar reposar al menos 30 minutos. Si lo dejamos más tiempo, mejor llevar a la nevera, pero hay que procurar que no esté extremadamente fría cuando la saquemos antes de hornear. Precalentar el horno a 250ºC y preparar las cápsulas.

Para que queden bien siempre hay que usar un molde rígido; el mío tiene la tira de años y fue el primer accesorio de repostería que me compré. Colocar las cápsulas en los huecos y llenar con la masa, dejando un dedo antes de llegar al borde. Con una manga pastelera se hace más fácil.

Añadir un poco de azúcar por encima si nos gusta con costra -al elfo le encanta, yo prefiero sin-, y al horno, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Bajar la temperatura a 220ºC pasados los primeros 5 minutos, y continuar la cocción hasta completar unos 15 minutos. Cada horno es un mundo, como siempre.

Esperar un momento fuera del horno y desmoldar con cuidado cuando no nos quememos. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Magdalenas

¿Cómo os gustan más las magdalenas? ¿Desayuno o merienda? ¿Café, chocolate o sencilla leche fresquita?

Hablando con mi madre el otro día le di envidia y me exige enseñarle a hacerlas cuando vaya para Murcia en agosto. ¡Casi es agosto! No lo tenía claro pero estaré dos o tres semanas por allí; la verdad es que ya añoro mi tierra y a la familia. A ver si la otra mitad del verano se porta bien.

¡Buen cambio de mes a todos!
23 julio, 2017

Aprikosen-Hefekuchen - pan semidulce levado con albaricoques

El verano está pasando rápido y lento al mismo tiempo. Todo depende la perspectiva, claro, como ocurre siempre en esta vida. Es leeeento, porque aún estamos en julio y no veo el momento de que los días de verdad se noten más cortos y que refresque cuando se ponga el sol. Pero va muy rápido, ¡ya casi es agosto! Y viene ajetreado, para variar. Pero mientras me voy preparando, sigo horneando, como este pastel levado de albaricoques y almendras, o Aprikosen-Hefekuchen/Blechkuchen. ¡Que se nos acaban los albaricoques, horror!

Aprikosen-Hefekuchen

Cada vez que paso por el supermercado/frutería me llevo unos cuantos; sufro mucho pensando en el día que ya no habrá más. Todavía se pueden encontrar algunos muy ricos y son mi picoteo preferido estos días, cuando parece que tengo hambre a todas horas. Más bien bajones de energía mezclados con una sed extrema; me despierto muy temprano y luego voy medio zombie. Además, desayuno varias veces a lo largo de la mañana, y aún así suelo almorzar en horario suizo -mediodía literal- cuando estoy sola, porque ya mi estómago no aguanta más. Y claro, pronto por la tarde el cuerpo me pide otra vez nutrientes, pero el calor de la siesta me quita un poco el apetito. Solución: ¡fruta!

Aprikosen-Hefekuchen

Salvo que esté muy enferma, nunca se me quitan las ganas de comer fruta, y el verano es un festín. Así que ya sabéis, aprovechad para cocinar muchas cosas ricas con ellas, a conservarla en mermeladas y compotas, a preparar helados y polos caseros y a usarlas también en salado. Pero yo hoy vuelvo a una de mis recetas favoritas, un pan plano semidulce típico de centroeuropa, que podría recordar un poco a la focaccia.

Aprikosen-Hefekuchen

A no ser que lo horneé para compartir de postre o merienda, estas masas cada vez los hago más a mi gusto -al fin y al cabo soy yo la que se las come-. Es decir, más rústicas y sin complicarme mucho: con harinas integrales, poco azúcar, poca grasa, mucha fruta, frutos secos y hierbas aromáticas. En otoño ya recuperaré más la canela, el jengibre y el cardamomo, pero ahora me encanta combinar la fruta con tomillo, romero, lavanda o salvia.

Aprikosen-Hefekuchen


Receta de Aprikosen-Hefekuchen
Inspiración: esta receta y mi pasión albaricoquil
Ingredientes para 1 pan plano de tamaño medio-grande

- 30 g de mantequilla sin sal
- 10 g de levadura fresca de panadería
- 1 huevo L
- 130 ml de leche o equivalente vegetal (uso de soja)
- 1/2 vaina de vainilla
- 1/4 cucharadita de sal
- 30 g de azúcar
- 100 g de harina integral de espelta
- 100 g de harina de trigo de repostería
- 50 g de harina de trigo de fuerza
- albaricoques frescos
- almendra cruda en bastones o laminada
- hierbas provenzales
- limón
- azúcar moreno
- leche extra o huevo batido para pintar

Derretir la mantequilla o dejarla muy blanda (es poquita y en verano se pone blandurria enseguida). Calentar la leche sin que llegue a hervir con la vaina de vainilla. Infusionar unos minutos, dejar enfriar hasta que no queme y retirar la vainilla. Desmenuzar la levadura y mezclar.

En un recipiente grande mezclar las harinas con el azúcar y la sal. Hacer un hueco y echar la leche con levadura, empezar a mezclar y añadir la mantequilla. Trabajar la masa hasta que quede homogénea.

Amasar sobre una superficie limpia hata tener una textura elástica y suave. Formar una bola, poner en un cuenco engrasado con aceite o mantequilla y tapar. Dejar levar hasta que doble su tamaño. Mientras tanto lavar los albaricoques, retirar los huesos y cortar en gajos o medias lunas.

Aprikosen-Hefekuchen

Aplastar la masa y reamasar un poco. Cubrir una bandeja o fuente de horno con papel sulfurizado y extender la masa encima. Se puede usar rodillo, pero en ese momento no sé en qué caja andaba, así que lo hice a mano, a lo rústico.

Distribuir la fruta por encima, presionando ligeramente, y añadir las almendras, hierbas y ralladura de limón. Se puede echar un poco de azúcar moreno sobre los albaricoques, sobre todo si no están del todo maduros. Tapar con un paño y dejar levar 30 minutos.

Precalentar mientras el horno a 200ºC. Pintar la masa, especialmente por los bordes, con leche o huevo batido, si se desea, para darle un tono más dorado y brillante. Hornear durante 30-35 minutos, bajando la temperatura a 180ºC cuando pasen los primeros 15. Dejar enfriar sobre rejilla.

Aprikosen-Hefekuchen

Otro síntoma de que el verano va rápido/lento: estoy escribiendo esto mientras veo el final del Tour. ¡Qué larga parece la carrera cuando empieza, y qué veloz se me ha pasado! Y qué bonito es París, jo, qué ganas de volver a saldar mis cuentas pendientes con ella.

¡Feliz final e inicio de semana!
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